lunes, 14 de noviembre de 2016

Los textos descriptivos

 


DEFINICIÓN


Los textos descriptivos son aquellos que reflejan las cualidades de una persona, objeto, paisaje... Las descripciones a menudo aparecen en la literatura acompañando a la narración, pero también son muy frecuentes en textos no literarios como prospectos (que describen las propiedades de un medicamento), manuales de instrucciones, catálogos, textos científicos…





¿Qué es un hobbit? Supongo que los hobbits necesitan hoy que se los describa de algún modo, ya que se volvieron bastante raros y tímidos con la Gente Grande, como nos llaman. Son (o fueron) gente menuda de la mitad de nuestra talla, y más pequeños que los enanos barbados. Los hobbits no tienen barba. Hay poca o ninguna magia en ellos, excepto esa común y cotidiana que los ayuda a desaparecer en silencio y rápidamente, cuando gente grande y estúpida como vosotros o yo se acerca sin mirar por dónde va, con un ruido de elefantes que puede oírse a una milla de distancia. Tienden a ser gruesos de vientre; visten de colores brillantes (sobre todo verde y amarillo); no usan zapatos, porque en los pies tienen suelas naturales de piel y un pelo espeso y tibio de color castaño, como el que les crece en las cabezas (que es rizado); los dedos son largos, mañosos y morenos, los rostros afables, y se ríen con profundas y jugosas risas (especialmente después de cenar, lo que hacen dos veces al día, cuando pueden). Ahora sabéis lo suficiente como para continuar el relato.







DESCRIPCIÓN OBJETIVA Y SUBJETIVA

Las descripciones se pueden clasificar en función de la intención del emisor:

  • Descripción objetiva: la intención del emisor es informar sobre algo. Predomina la función referencial. Es un tipo de descripción que aparece en textos no literarios: guías de viajes, catálogos, informes médicos. En ella se utiliza un lenguaje preciso y concreto.
  • Descripción subjetiva: el emisor expresa en la descripción sus sentimientos y emociones. Es una descripción más literaria y personal. En estas descripciones el lenguaje contiene adjetivos valorativos, expresiones emotivas y recursos literarios.

Las descripciones también pueden clasificarse por su dinamismo:
  • Descripciones estáticas. Los elementos que conforman la descripción se presentan inmóviles.
  • Descripciones dinámicas. Se muestra una realidad cambiante, en movimiento.

ESTRUCTURA DE LA DESCRIPCIÓN



El orden de la descripción depende de los objetivos que se plantea quien escribe y del objeto a describir.
Lo más importante es que la descripción sea ordenada, para que el lector pueda imaginar lo que nosotros estamos dibujando con palabras.

  • Si se trata de un paisaje o una pintura, por ejemplo, suelen establecerse planos en la descripción (primero se describe lo que aparece delante, después lo que se ve en el centro y por último el fondo).
  • Si se trata de un objeto hablamos de diferentes aspectos: forma, color, material, utilidad
  • Si describimos a una persona podemos ir de la cabeza a los pies o a la inversa.

CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS DE LA DESCRIPCIÓN

Al estudiar las características lingüísticas de un texto descriptivo, debemos distinguir entre una descripción objetiva y una descripción subjetiva.

Características lingüísticas de una descripción objetiva
  • Utiliza un tipo de léxico técnico, carente de todo sentimiento personal.
  • Los adjetivos empleados son explicativos (sin ornamentos).
  • El lenguaje es denotativo.
  • El presente atemporal es el tiempo verbal más utilizado.
  • Los conectores son muy empleados, para conseguir poner de ma- nifiesto un contenido claro y ordenado.
  • Se utiliza la 3a persona verbal.
  • La mayoría de las oraciones son coordinadas o yuxtapuestas.
  • Predomina la función referencial.
  • Este tipo de descripciones suele aparece en textos científicos (aunque los textos literarios no están exentos de ellas).
Características lingüísticas de las descripciones subjetivas
  • Es muy frecuente la utilización de enumeraciones, bien por medio de sustantivos o adjetivos.
  • Los adjetivos empleados son valorativos. También es frecuente encontrar sufijos apreciativos (diminutivos, aumentativos y despectivos).
  • El tiempo verbal dominante es el pretérito imperfecto de indicativo. A veces, también se utiliza el presente.
  • Las oraciones más empleadas son las copulativas.
  • El autor utiliza figuras literarias como las metáforas o comparaciones y otras figuras literarias. Por eso predomina la función poética.
  • Este tipo de descripciones subjetivas predomina en la literatura. El retrato es la descripción literaria por excelencia. 

TIPOS DE DESCRIPCIONES

Prosopografía: refleja los rasgos físicos de lo que se describe


        




Etopeya: refleja las características morales del individuo. 




Retrato: Características físicas y morales




Autorretrato: retrato de uno mismo.




Caricatura: el retrato exagera los rasgos del personaje (como si se tratara de una caricatura). En esta deformación predomina la exageración.




Mi criado tiene de mesa lo cuadrado y el estar en talla al alcance de la mano. Por tanto es un mueble cómodo; su color es el que indica la ausencia completa de aquello con que se piensa, es decir, que es bueno; las manos se confundirían con los pies, si no fuera por los zapatos y porque anda casualmente sobre los últimos; a imitación de la mayor parte de los hombres, tiene orejas que están a uno y otro lado de la cabeza como los floreros en una consola, de adorno, o como los balcones figurados, por donde no entra ni sale nada; también tiene dos ojos en la cara; él cree ver con ellos, ¡qué chasco se lleva!

Mariano José de Larra , La Nochebuena de 1836




Topografía: Descripción de un lugar


En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.
Tenía una puerta redonda, perfecta como un ojo de buey, pintada de verde, con una manilla de bronce dorada y brillante, justo en el medio. La puerta se abría a un vestíbulo cilíndrico, como un túnel: un túnel muy cómodo, sin humos, con paredes revestidas de madera y suelos enlosados y alfombrados, provisto de sillas barnizadas, y montones y montones de perchas para sombreros y abrigos; el hobbit era aficionado a las visitas. El túnel se extendía serpeando, y penetraba bastante, pero no directamente, en la ladera de la colina —La Colina, como la llamaba toda la gente de muchas millas alrededor—, y muchas puertecitas redondas se abrían en él, primero a un lado y luego al otro. Nada de subir escaleras para el hobbit: dormitorios, cuartos de baño, bodegas, despensas (muchas), armarios (habitaciones enteras dedicadas a ropa), cocinas. Comedores, se encontraban en la misma planta, y en verdad en el mismo pasillo. Las mejores habitaciones estaban todas a la izquierda de la puerta principal, pues eran las únicas que tenían ventanas, ventanas redondas, profundamente excavadas, que miraban al jardín y los prados de más allá, camino del río.

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