martes, 25 de abril de 2017

Conceptismo y culteranismo

Dos estilos
Conceptismo y culteranismo
Justo Fernández López

Durante el movimiento cultural del Barroco, durante el siglo XVII, se van complicando las formas que habían distinguido el arte y la cultura europea durante el Renacimiento.

Resumen de los rasgos del Barroco español


El estilo barroco es un producto del arte científico e intelectual propugnado
por el Manierismo y una consecuencia del agotamiento de los modelos
clásicos de prosa y verso establecidos por el Renacimiento.

Búsqueda de lo nuevo y extraordinario para excitar la sensibilidad y 
la inteligencia y provocar la admiración. La búsqueda de la novedad y de lo
extraño explica la admiración del barroco por pintores flamencos como
El Bosco, Arcimboldo y Brueghel el Viejo.

Gusto por la dificultad, vinculada con la idea de que si nada es estable, 
todo debe ser descifrado.

El subjetivismo individual y el capricho personal en lugar de las normas 
clásicas.

Tendencia a la exageración, a superar todo límite; la noción de que en 
lo inacabado reside el supremo ideal de una obra artística.

Concepción dinámica de la vida y el arte, retorcimiento de estilo.

Violento contraste en los elementos: todo está subordinado a un motivo 
central.

Tendencia al artificio y al ingenio, a la artificiosidad complicada, arte de minorías,
superabundancia de adornos.

Visión unilateral de la realidad: desequilibrio, deformación expresionista 
e idealización desorbitada.

El estilo del Renacimiento es sometido a la exageración barroca. 



Estos rasgos característicos del estilo barroco se han de considerar como
un común denominador de los autores de la época, aunque no todos los
autores siguieron el mismo camino ni utilizaron idénticos recursos.
Dentro de la literatura barroca se pueden distinguir dos estilos o tendencias:
el culteranismo o gongorismo y el conceptismo, si bien el culteranismo
es una manifestación o aspecto del conceptismo.
Culteranismo
(Luis de Góngora)
Conceptismo
(Quevedo y Gracián)
Centrado en la forma: complejidad en el orden sintáctico (alteración del orden normal de la colocación de las palabras en la frase, y empleo abundante del hipérbaton). La palabra está al servicio de un contenido conceptual y emocional.
Da más importancia al fondo que a la forma. La poesía conceptista es poesía de contenido, es asociación ingeniosa entre palabras e ideas.
Vocabulario muy ornamental y ostentoso, con empleo de formas cultas del lenguaje: hipérbaton, imágenes y metáforas, neologismos, alusiones mitológicas, elementos decorativos y sensoriales para crear una impresión de belleza.
Opera especialmente sobre el pensamiento abstracto, para lo cual se sirve de ingeniosas antítesis, paradojas, laconismos, el doble sentido, asociaciones ingeniosas de ideas o palabras (“conceptos”).
Juego de palabras, fantasías, sonidos y formas.
Juego de pensamientos y asociaciones como prueba de agudeza.
Busca crear un mundo de belleza absoluta con valores sensoriales: búsqueda de lo nuevo y extraordinario para excitar la sensibilidad: recargamiento del juego metafórico.
Búsqueda de lo nuevo y extraordinario para excitar la inteligencia y provocar la admiración.
Interesa la belleza de la imagen y la expresión refinada: gusto por los elementos sensoriales (color, luz, sonido, tacto, olor).
Interesa más la “sutileza del pensar” y la agudeza del decir.
Se interesa por los valores fónicos, sensoriales e imaginativos del lenguaje. 
Se interesa por los juegos de palabras y la agudeza de ingenio. Apela a la imaginación, no a los sentidos.
Se expresa en la poesía.
Se expresa también en la prosa.
Es un arte de minorías.
Es un rasgo típico del español, de espíritu sutil e ingenioso.
Geográficamente se sitúa en el sur de España.
Geográficamente se sitúa en el norte y centro de España.
Los culteranos escribían para los sentidos.
Los conceptistas escribían para la inteligencia.
En el culteranismo prima la forma sobre el fondo.
En el conceptismo prima el fondo sobre la forma.
Ejemplo: Vacío melancólico de este bostezo de la tierra
Ejemplo: Lo bueno, si breve, dos veces bueno
Aunque generalmente suele afirmarse que se trata de dos estilos opuestos, lo cierto es que los dos buscan la complicación formal.
La disputa entre culteranos y conceptistas es una disputa entre parientes: en el fondo, el culteranismo no es más que un aspecto o una manifestación peculiar del conceptismo. En realidad, y desde el punto de vista de la ideación, Góngora piensa mediante conceptos, aunque su escritura, realizada con recursos lingüísticos, y en ocasiones una difícil erudición, logra grados de elevación lírica y de complicación, a veces casi inalcanzables.
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